Choque entre las placas del Caribe y Sudamericana provocó los históricos terremotos en Venezuela, según científicos alemanes.
La cadena de potentes sismos que sacudió el territorio venezolano el pasado 24 de junio de 2026 fue el resultado directo de la interacción tectónica entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana. Así lo determinó un informe técnico preliminar emitido por el Centro Helmholtz de Geociencias (GFZ), con sede en Potsdam, Alemania, cuyos especialistas detallaron que el evento responde a un proceso geológico de fricción y liberación de energía que se despliega de manera continua en la región norte de Sudamérica desde hace millones de años.
El investigador Torsten Dahm, jefe de la sección de Física de Terremotos y Volcanes del GFZ, explicó que los sismos se originaron a lo largo de una compleja zona de falla donde ambas estructuras rocosas colisionan y se desplazan una contra la otra. Este movimiento genera una acumulación de tensión que, al superar la resistencia de los materiales, se libera de forma repentina. «En la región son principalmente la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana las que se mueven una contra la otra. Este choque de placas provoca sismos recurrentes, aunque el más reciente fue de una magnitud extraordinaria», puntualizó Dahm.
El debate científico: Dos eventos independientes en menos de un minuto
Uno de los aspectos de mayor interés para las agencias sismológicas internacionales radica en la inusual naturaleza temporal del desastre. Los especialistas analizan si el fenómeno correspondió a un solo terremoto de gran envergadura o a dos movimientos independientes disparados en una secuencia casi inmediata.
Hasta el momento, el instituto alemán sostiene de forma robusta la tesis de dos terremotos autónomos separados por un intervalo de apenas 30 segundos. Las mediciones de los principales organismos de monitoreo global arrojan ligeras variantes técnicas:
- Servicio Geológico de EE. UU. (USGS): Reportó magnitudes consecutivas de 7.2 y 7.5 en la escala de Richter.
- Centro Helmholtz (GFZ): Estimó las lecturas de los epicentros en 7.3 y 7.4, respectivamente.
Los analistas coinciden en que esta rápida sucesión anuló la capacidad de resiliencia de las estructuras, incrementando la intensidad del sacudimiento y multiplicando el riesgo de fallas catastróficas en las edificaciones de las zonas urbanas afectadas.
[MECANISMO DE DISPARO SÍSMICO CONSECUTIVO]
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(Línea de Tiempo de las Ondas Superficiales)
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[Primer Impacto: ~0s] [Segundo Impacto: ~30s]
Magnitud 7.2 / 7.3. Inicia la oscilación Magnitud 7.5 / 7.4. Golpea estructuras
de fachadas y la fatiga de materiales. ya debilitadas, provocando colapsos.
Factores determinantes en el nivel de destrucción
La magnitud de los daños materiales reportados por el Ejecutivo venezolano se vincula a variables puramente físicas y demográficas. De acuerdo con el diagnóstico del GFZ, la gran potencia de los sismos se combinó con una escasa profundidad hipocentral (foco del sismo), lo que permitió que las ondas elásticas viajaran hacia la superficie con una atenuación mínima.
| Variable Geológica y Social | Condición del Evento en Venezuela | Impacto Directo en el Terreno |
| Magnitud Combinada | Rangos críticos entre 7.2 y 7.5. | Clasificado entre los sismos más fuertes en un siglo. |
| Profundidad | Escasa / Superficial. | Ondas sísmicas impactan con mayor fuerza el suelo. |
| Entorno Urbano | Zonas de alta densidad poblacional. | Elevación del riesgo de pérdidas humanas. |
| Infraestructura | Calidad constructiva variable. | Determinante en el nivel de colapso de inmuebles. |
El experto de Potsdam recordó que la sismicidad histórica de Venezuela contempla precedentes severos, como el terremoto de Caracas en 1900 (magnitud 7.7), el de 1967 (6.5) y el devastador sismo de 1812, cuya magnitud estimada alcanzó los 8.0 grados.
Réplicas activas y desmitificación de conexiones globales
El Centro Helmholtz advirtió a las agencias de defensa civil que la estabilización de las fallas tomará tiempo, por lo que es completamente normal la ocurrencia de réplicas. De hecho, durante las primeras ocho horas posteriores al desastre, los instrumentos ya habían registrado un movimiento secundario de magnitud 4.6, sin descartar eventos similares en las próximas semanas.
Finalmente, el investigador Torsten Dahm salió al paso de los rumores y teorías de la opinión pública que intentan vincular estos terremotos con los sismos registrados recientemente en Japón, California e Italia. «No es el caso», sentenció el científico, explicando que cada uno de estos eventos ocurre de manera independiente en distintos límites de placas y responde a dinámicas geológicas locales. Para contextualizar, Dahm recordó que la Tierra registra anualmente alrededor de 13,000 terremotos de magnitudes entre 4 y 5, por lo que la coincidencia cronológica no implica una relación de causalidad.
