La «diva» sintética que sacude los Balcanes: Lolita Cercel y el dilema ético de la IA.
Millones de reproducciones, una estética suburbana impecable y una voz que evoca la nostalgia de los Balcanes. A simple vista, Lolita Cercel es la nueva sensación del pop rumano; sin embargo, no tiene pulso ni cuerdas vocales. Se trata de una artista creada íntegramente con Inteligencia Artificial por un informático conocido como «Tom», cuya meteórica fama ha encendido un feroz debate sobre la apropiación cultural y la deshumanización del arte.
Mientras sus canciones dominan las listas digitales, la comunidad gitana y expertos en ética tecnológica cuestionan si es lícito que un algoritmo monetice una herencia cultural marcada por siglos de persecución.
¿Homenaje o apropiación cultural?
El apellido Cercel no es casualidad: pertenece a una dinastía de músicos de mánele, un género de raíces gitanas y otomanas. La apariencia de Lolita —piel morena, cabello oscuro y lenguaje visual de los suburbios— ha sido señalada como un caso de «blanqueamiento» tecnológico.
- La crítica activista: Alexandra Fin, activista por los derechos de la minoría gitana, denunció ante la agencia EFE que este proyecto es un caso claro de beneficio económico a costa de una identidad ajena. «La cultura gitana tiene una historia de persecución; transformar esto en una estética vaga es blanquearlo», afirmó.
- La visión sociológica: En contraste, el sociólogo Gelu Duminica le resta peso identitario al conflicto, comparándolo con el flamenco en España. «No creo que ciertos géneros no puedan ser retomados por otros», argumenta, sugiriendo que se trata de una evolución del mercado musical.
«Alma humana» en un cuerpo de bits
El creador de Lolita, «Tom», defiende su obra como una «fusión entre la nostalgia balcánica y el futuro sintético». Asegura que no busca engañar al público, sino ofrecer una narrativa artística compleja.
«Quise dotarla de una personalidad compleja y de todo un universo que habitar», explica Tom, quien se inspiró en los versos del poeta Miron Radu Paraschivescu de 1940 para las letras de la cantante virtual.
¿Amenaza para los artistas reales?
Más allá de la identidad, surge la preocupación sobre la competencia desleal. Artistas tradicionales como Maria Beatrice Bandoiu advierten que, aunque la IA reduce costos y tiempos de producción, carece del elemento esencial del arte: la imperfección humana.
Diferencias clave: IA vs. Humano
| Atributo | Lolita Cercel (IA) | Artista Tradicional |
| Producción | Instantánea y de bajo costo. | Meses de composición y grabación. |
| Directo | Imposible (formato holograma/video). | Conciertos en vivo con improvisación. |
| Emoción | Perfección robótica impersonal. | Conexión emocional orgánica. |
| Vínculo | Producto de marketing y algoritmos. | Legado cultural y vivencias reales. |
El consumo en la era de la inmediatez
El éxito de Lolita Cercel, según expertos en mercadotecnia como Radu Delicote, es síntoma de una sociedad que ya no busca la excelencia artística, sino la gratificación instantánea. «La gente quiere el producto lo antes posible y todo de una vez», señala Delicote sobre el fenómeno.
La controversia de Lolita Cercel apenas comienza y promete ser el caso de estudio que definirá los límites de la propiedad intelectual y la ética creativa en este 2026, donde los algoritmos ya no solo imitan la voz humana, sino que intentan apropiarse de su historia.
